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Carolina Etchepare Villanueva Lenguaje de los caballos, una experiencia única y sanadora

Si alguna vez escuchamos del Lenguaje de los caballos, seguramente nunca imaginamos que se tratara de una cuestión que puede tener grandes beneficios para los humanos. La naturaleza es tan sabia, tan capaz, que no se detiene en sorprendernos. Y puntualmente, en Ayacucho, Carolina Etchepare Villanueva, viene desarrollando esta cuestión y nos cuenta para Revista La Mirada todo lo que ha avanzado en la materia.

¿De qué se trata?
Podemos comenzar a explicar cómo se mueve el caballo en su vida natural. Nosotros somos sus depredadores y es un animal que tiene que estar muy alerta, y que puede ser devorado. No es un animal solitario sino que todo lo contrario. Eligen una madrina que no es por fuerza sino por sabiduría. En estado natural, caballos salvajes, o manadas, será una yegua vieja que sabrá si hay que huir, dónde están los mejores pastos, es la primera que llegará a probar el agua y si ella lo aprueba, tomará el resto. Y ante cualquier situación, algo desconocido, rodearán a la madrina, para ver qué información les pasa ella a ellos. Dentro de las manadas hay submanadas o sub grupos. Cada caballo tiene una jerarquía. Habrá un caballo que es el más fuerte, el padrillo o hasta la yegua más fuerte, que serán dominantes. Esto se termina cuando aparece uno más fuerte.

¿Se utilizan para tu tarea caballos de distintas edades?
Se recomienda de 5 años para adelante, que sea maduro, pero pasa como con las personas, hay caballos que tienen 5 años y no han madurado. Hay caballos de 10 años que sigue haciendo cosas de uno joven. Tengo una yegua de 4 años y tiene mucha madurez. Con respecto a las manadas, ellos se comunican con un lenguaje corporal, para mostrar emociones como lo son el movimiento en las orejas, movimiento de cola, las manos cuando están enojados o frustrados. Es diferente cuando el cuello se encuentra levantado o bajo; todo esto se lee. En mi trabajo es leer la postura del caballo en relación a la persona que preguntó o está trabajando con el caballo.

¿El caballo puede llegar a resolver distintas situaciones que se presentan?
Sí, se arman situaciones con elementos que la persona quiere aportar, se arman los grupos con los caballos y las personas, se trabaja con otras personas. Por ejemplo, llega una persona con un problema familiar, lo primero que se hace es conocer en dónde nace el problema, que posiblemente esté ligado a los vínculos. También se hacen reuniones grupales, de hasta 10 personas aunque también se trabaja de manera individual. Sucede que hay personas que están tan mal que no quieren exponerse a demás personas.

¿Cómo es un trabajo habitual, normal?
Primero la persona cuenta el problema en una charla y luego esa persona elige el caballo. Allí ya se ve reflejada la persona aunque el caballo puede llegar a elegir a la persona. Cuando lo elige la persona, generalmente el caballo tiene alguna característica de la persona. Por ejemplo, en temas de pareja, la persona tiene que elegir al caballo que represente a la pareja y si eligiera al caballo más joven, yo le pregunto si considera que su pareja es inmadura, y seguro que te dirá que sí. Por ejemplo, quien representa al padre, generalmente elige al caballo más viejo. Y la realidad pasa porque la persona no tiene ni idea la edad de los caballos, solo yo lo se.

¿Y después cómo sigue?
Es todo vía tierra, el caballo a la par de la persona. Por ejemplo, si la persona quiere trabajar el vínculo con el padre, la persona se acercará al caballo y yo ya hago una lectura de ese gesto. Le pido que lo sujete como que luego lo suelte, y ahí me doy cuenta qué tipo de vínculo tenía esa persona con su padre. Uno, en realidad, no le soluciona los problemas a la gente sino hay que lograr que la persona encuentre lo que le está pasando. Ahí está el efecto. Cuántas veces pasa que uno se hace preguntas y escucha a cualquiera opinar de lo que nos está pasando. El caballo te marcará lo que tenés que hacer. Una vez que se pasa por esto, ya no quedan dudas de lo que estaba ocurriendo.

¿Hace cuánto que te estás dedicando a esto? ¿Has tenido muchas consultas?
Estoy desde el año pasado. Cuando uno aprende algo nuevo, quienes primero lo prueban son los familiares o amigos. Después empezás a ir a cursos y te preguntás si tus caballos responderán, y te das cuenta de que sí. He tenido muy buenos resultados y hasta ahora nadie se ha ido desconforme. Con la persona que más estuve fue una mujer con quien estuve 2 horas y media y pudo sacar conclusiones. Era una persona con inconvenientes de trabajo, familia, amigos.

¿Son sesiones, cómo son los tiempos?
Lo ideal es que si se va con algo clarito, la persona se lo tiene que llevar a su vida privada y ponerlo en práctica. Si tiene más inconvenientes, debe volver para aclarar el resto de los inconvenientes que tiene.

¿Qué se te dio por hacer esto?
Porque me encantan los caballos pero también porque vengo del campo y porque me gusta estar en contacto con la naturaleza. Empecé con cursos de doma natural, estuve en San Luís con los Escarpati, hice equinoterapia. Hice entrenamiento pié a tierra, y encontré en esto, en Pacagua, que es la sanación con caballos y me súper llamó la atención. Miré esto, hablaban del lenguaje del caballo y me fui a hacerlo.
Esto fue en Junio, no?
Sí, en La Plata, 4 días, donde hicimos Espejo del alma que es más allá del caballo, hicimos coaching con caballos, manada, obtuve más información sobre los caballos donde siempre hay algo más para aprender. Traje muchas cosas ricas para aplicar. Esto también me llevó a conocer más sobre los humanos donde me recibí de Psicóloga Social y ahora estoy haciendo coaching ontológico a la distancia, y después estoy haciendo bíodesprogramación y decodificación de la enfermedad.

¿Qué es eso?
La biodescodificación te marca al ser humano como biológico, psíquico y espiritual, y ve a la enfermedad como un síntoma. Ese síntoma se reflejará en un órgano de nuestro cuerpo y eso reflejará algo que nos ocurrió en la vida, que se trata de un bioshock. Situaciones dolorosas terminan siendo un motivo de enfermedad a futuro. Todo eso hay que desprogramarlo para que no te ocurra. Hay mucha gente que viene y te dice “tengo miedo que me tome un cáncer”.

468466462¿Es una especialidad nueva, no?
Sí, en equinoterapia hay muchos aunque son cosas distintas a lo que yo hago. La primera diferencia es que en equinoterapia el caballo se monta. Es por eso que yo hice para quienes no montan lo que es el “pié a tierra”. Además, hacemos sanación con caballos y formaciones asistidas por caballos. La equinoterapia está más vinculada a chicos con discapacidad y en mi especialidad, todo lo contrario. Y apunta a la gente de 18 años para más grandes.