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Cuidado de la piel y prevención del daño solar

thumbnail (23)El sol emite radiaciones electromagnéticas, los rayos solares, entre los cuales se encuentran las radiaciones ultravioletas (RUV).
Está comprobado que la radiación ultravioleta es la responsable de lesiones inmediatas o agudas como las quemaduras solares y también tardías o crónicas como foto envejecimiento y cáncer cutáneo. Estas últimas se manifiestan después de un lapso variable y constituyen un fenómeno biológico acumulativo e irreversible.
El daño solar y su impacto en la salud es consecuencia de la excesiva exposición al sol. La prevención es posible en la medida que la población tome conciencia de los riesgos y se pongan en práctica medidas de protección desde la primera infancia.

Lunares y Cáncer de Piel:

Los lunares (o nevos melanocíticos) son comunes en todas las personas. Los nevos predominan en las zonas más expuestas al sol pero pueden localizarse en cualquier parte de la piel.
Los nevos normales o comunes suelen ser planos o de forma redondeada, simétricos, de bordes regulares y de un tamaño menor a 5-6 mm. Algunos comienzan como una mancha y con los años toman relieve de color más claro y se ablandan.
Algunos nevos tienen mayor riesgo de transformarse en una forma de cáncer de piel denominada melanoma. Algunos cambios nos permiten predecir si una lesión es sospechosa de melanoma como la forma, bordes, color, diámetro y evolución. Además, los síntomas en una lesión de piel como picazón, ardor o sangrado deben alertarnos.
Si bien el melanoma es el tumor de piel más temido y grave; también hay otros tipos de tumores de piel que se relacionan con la exposición solar crónica continua (trabajos al aire libre, exposición deportiva o recreativa). Estos últimos se suelen manifestar como heridas o “manchas” en la piel que no curan, persisten en el tiempo, suelen crecer, sangrar o picar.
Por todo esto, es importante la foto educación, como herramienta para evitar la incidencia de lesiones relacionadas con el sol. Debemos aprender a cuidarnos. No se trata de dejar de disfrutar del aire libre, sino de extremar las medidas que están a nuestro alcance.

A continuación enumero algunas medidas de prevención:
• Evitar exponerse al sol entre las 10 y las 16 horas.
• Usar en forma habitual cremas protectoras solares que bloqueen radiación UVA y UVB, de calidad reconocida y cuyo factor de protección solar (FPS) sea mayor a 30.
• No olvidar la protección solar al realizar deportes.
• Aplicar en toda la piel 20 minutos antes de la exposición y renovarlo cada 2 horas con la piel seca o cada vez que uno sale del agua y se frota o se seca la zona.
• Usar una cantidad generosa sin olvidar sitios como: orejas, empeines, labios, cuello, “pelada” de los calvos y tórax.
• Cuidarse también los días nublados, ya que la radiación atraviesa las nubes
• Tener en cuenta que entre las 11 y las 16 hs el protector solar “no alcanza” a protegernos completamente dada la incidencia de los rayos UV.
• Los menores de un año deben estar a la sombra con ropa liviana y sombrero, evitando el sol directo. A partir de los 6 meses de vida pueden utilizar protector solar.
• Realizar control de lunares con tu dermatólogo al menos, una vez al año.

La piel nos da la posibilidad de examinarla fácilmente; no desaproveches la posibilidad, chequea tus lunares.

Por: Dra Paloma Maria Civetta. Medica. Especialista en dermatología MP 117624.

Nota revista edición noviembre 2018