Dra. Milagros Ardito La infectóloga que está al mando en pleno temporal

Hija de médicos de nuestra ciudad, buscó continuar su vocación vinculada también a la medicina aunque con distinta especialidad. Lo suyo fue la Infectología aunque seguramente, desde que comenzó su orientación, nunca imaginó que estaría integrando con un rol protagónico, un Comité de Crisis ante una Pandemia que azota a todo el mundo.

Tomar decisiones, correr riesgos, estar permanentemente en el centro de la escena, llevar calma al resto aunque en su interior el río estuviera revuelto, fue y es la tarea de la Dra. Milagros Ardito, quien recibe telefónicamente a Revista La Mirada. “La nota la hacemos por teléfono porque yo estoy continuamente en contacto con pacientes con Covid y si tengo síntomas, te tienen que aislar a vos también”, nos dijo en un audio mientras acordábamos la entrevista, cuidando como si fuera poco a este integrante del equipo periodístico.

  • Contanos como médica de nuestra ciudad, ¿cómo vas transitando este año tan único?
    Como todos. Nadie se esperaba una pandemia de estas características y justo en mi rol de infectóloga que es la especialidad que más se ve afectada, estamos todos los infectólogos de todo el país y del mundo en la misma situación. Quizás acá, como soy la única de la ciudad, es como que estoy un poco sola pero vamos sobrellevándola.*
  • ¿Sentís que al ser la única es como jugar sin una red de contención, que te genera una responsabilidad mayor?
    No se. Por suerte se ha armado un buen comité de crisis, con un buen equipo, con Joaquín y Nicolás Cantarini desde el área de Salud; y también las enfermeras de control de infecciones como Anahí Gladel y Verónica Bustos. La verdad es que hacemos un trabajo en equipo, en grupo y lo venimos sobrellevando por lo hacemos en equipo. *
  • En tu carrera, en tu especialización, ¿se ve algo como lo que está sucediendo?
    Uno cuando lo estudia, lo hace como parte de la historia, que pasó, que sucedió. Por ejemplo, cuando empezó la enfermedad del VIH, como se empezó a estudiar, cómo se llegó al diagnóstico y cómo se empezaron a realizar los diferentes tratamientos y sus opciones. Ninguna pandemia de las características que tiene esta se ha dado. Estamos viendo que pasan los meses y siguen los rebrotes que nos lleva a todos a estar a la espera de la vacuna.
  • ¿Ayacucho respondió de la manera que te imaginabas?
    Sí, creo que bastante bien. Ni bien empezó en marzo, sobre todo con los casos en Buenos Aires, se empezaron a armar los protocolos, se empezó con la educación del personal de salud. Lo que tuvimos nosotros la oportunidad comparándolo con otros países pero también con Capital Federal, es más tiempo para poder prepararnos. Cuando llegaron los primeros casos a Ayacucho, nosotros ya contábamos con todo el personal entrenado, se habían hecho todos los cursos sobre el uso de los equipos de protección personal, se habían armado todos los protocolos de personal en cada área, en cada servicio. Nosotros tuvimos los primeros casos en Julio lo que nos permitió armar el sistema de internación y pensar en opciones de manejo de la pandemia.
  • Los argentinos somos difíciles y nos cuesta la toma de consciencia. ¿Cómo hace la ciencia, la medicina para no dejarse llevar con alto tan interno del argentino?
    Creo que esto nos sorprendió a todos y lo mismo que nos pasa a los argentinos, lo hemos visto en otros países. No creo que seamos tan distintos. Por ahí, en los primeros meses, el comportamiento de la población fue distinto, pero ahora pasa en todos lados donde la población está cansada, y el acatamiento a las medidas como la limpieza de manos, no compartir el mate, estar a dos metros de distancia, en todo el mundo la gente se cansa.
  • Sabiendo de ese lógico cansancio, ¿cómo hacés para que tu personal no lo perciba de igual manera?
    Nosotros estamos pasando por nuestro pico y uno ve a diario, por ejemplo, en internación de Clínica Médica, los enfermeros están trabajando muchísimo, y la verdad que hay que sacarse el sombrero, y hay que agradecerles y valorar lo que están haciendo, porque más allá de trabajar a sala llena, siempre los ves con una sonrisa en la cara, tanto los enfermeros, camilleros, personal auxiliar, de rayos, todos. Creo que se deben respetar las medidas, en principio, por respeto a lo que están haciendo.
  • Y en lo personal tuyo, porque más allá de tu profesión, de tu responsabilidad, también hay una mujer, una mamá que llega a su casa…
    Uno cuando está en el Hospital está más protegido que en otros lugares y es lo que le pasa al personal de salud, porque cuando llegamos hacemos el recambio de nuestra ropa y nos ponemos como mínimo barbijo y antiparras. Y después nos vamos cambiando entre paciente y paciente con todo el equipo de protección. Es más probable que uno se contagie fuera del hospital haciendo su vida diaria que dentro del hospital trabajando con pacientes covid. Y uno llega a casa y no se desconecta, se sigue trabajando, el teléfono suena todo el día y el trabajo sigue.
  • ¿Qué te dicen en tu casa?
    Mis hijas que son chiquitas están deseando que pase la pandemia para que mami deje el teléfono (entre risas). Creo que a va a pasar, falta poco, es el último estirón porque en unos meses llegará la vacuna. Si bien no solucionará la situación, hará que baje el número de casos y disminuya la mortalidad en adultos mayores.

Milagros Ardito, hija del Dr. Jorge Ardito y la Dra. Mariana Boni, cursó sus estudios en la Universidad Nacional de Buenos Aires donde se recibió hace algo más de 10 años para luego radicarse en Mar del Plata y concretar en el Hospital Privado de Comunidad su residencia en Clínica Médica con especialidad de Infectología.

  • Quienes te conocen y trabajan con vos, saben de tu exigencia. ¿Cómo se trabaja en un pueblo donde todo es más relajado?
    Cuando hay vocación, las cosas se hacen y se cumplen. Yo parto de la base que todo lo que está hecho, merece estar bien hecho. Educando y explicando por qué hay que actuar de semejante manera, nosotros que estamos trabajando en el comité de infecciones, tal vez somos muy exigentes y con determinadas medidas, pero explicamos el por qué científico. Creo que se entiende y el acatamiento y acompañamiento se siente.
  • ¿Cómo manejás la exposición pública, porque seguramente nunca pensaste que ibas a estar en el ojo de la tormenta, en los medios, en las redes sociales, que ibas a ser cuestionada?
    Uno es infectóloga y no se prepara para esto. Nunca elegí tener que estar con este tipo de exposición pública. Es más, estoy deseando que termine la pandemia para que mi vida vuelva a ser normal, la de siempre. Soy de perfil bajo y cuando menos me pueda mostrar, mejor; pero es el lugar que me tocó, soy la infectóloga de Ayacucho, en un contexto de pandemia.
  • Pensás en un futuro estudiar algo vinculado a esta Pandemia, o sea que sea un punto de partida a algo más en tu profesión?
    No. Yo estaba haciendo un perfeccionamiento en control de infecciones y tuve que dejar ese posgrado porque no tengo tiempo con esto de la pandemia. La idea es una vez terminada, retomarlo y también volver a hacer mi vida habitual, con atención de pacientes en consultorio e internación, y dedicarme a los pacientes.
  • La visión política de cada profesional, ¿influyó en el equipo o se deja de lado?
    Por suerte, a nivel Ayacucho, las decisiones que tomó el Comité de Salud, la cuestión política fue dejada de lado. Obviamente que muchas veces no pensamos en la misma forma, no tenemos el mismo color político, pero eso no dificultó en absoluto el trabajo y la toma de decisiones.

  • Muestra de su bajo perfil, que reconoce que ella no está para apariciones públicas, no accede a que no solo le tomemos un foto sino que también pone escollos de buena forma a la hora de solicitarle nos envíe alguna foto perdida que pudiera tener. “No es lo mío, me cuesta mucho” se sincera por lo que debemos acceder a un archivo y terminar de ilustrar este artículo.
    Al cortar la comunicación, sin corroborarlo pero imaginándolo, sabemos que respiró. Seguramente sufrió mucho más una entrevista que la atención de sus pacientes con o sin covid. Es la Dra. Milagros Ardito, quien pilotea la nave en pleno temporal.

(agradecemos al Chino Cantarini, fotógrafo por las prestaciones de algunas imágenes)

Nota por Sergio Loscalzo

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