thumbnail (6)

Estación Iraola: Juan Carlos Díaz nos cuenta de un almacén con historias

Gracias por recibirnos Juan Carlos, cuéntenos de usted, del almacén…

Estoy en la Estación Iraola. Estoy hablando desde el teléfono público, así que imagínate. Yo acá estoy con mi señora Norma Venanci.
Usted tiene un pedazo de historia al tener uno de los almacenes más antiguos…
Sí, el almacén nació en 1906. Tuvo una firma primero y después lo compró Francisco Esnaola que tenía sucursal en Cangallo, en La Florida y en Fultón. Mi papá vino a trabajar a los 13 años. Tenía cancha de Paleta y era ramos generales. El único que sigue en la actualidad con esa misma forma es el de Estación De la Canal.

Cuénteme qué se acuerda de aquellos tiempos donde usted estaba allí
La firma era Francisco Esnaola y Cía. Duró hasta el 60 o 61. Después mi padre con un cuñado compraron todas las instalaciones hasta que se cerró en el 90. Yo trabajé desde jovencito allí, interrumpí el año que hice la colimba en Tandil pero volví.

Qué recuerda de esas épocas?
Y en esos tiempos iba muchísima gente porque estaba la fábrica de quesos de Magnasco. Cada campito hacía tambo y había mucha gente. Cuando se cerró la fábrica, todo cambió porque los campos se empezaron a despoblar. Y dado que hay caminos de tierra, el día que llovía los campitos tenían que ir a llevar la leche a la ciudad. La gente se empezó a ir y después dejó de pasar el tren y la tecnología que achicó mucho los trabajos.

Nota que va quedando poca gente en los campos, no?
Sí, se nota y mucho. Los campos se siembran y cada vez hay menos animales. Es más rápida la plata que se logra con los sembrados que con los animales y más en esta zona donde la tierra es de buena calidad. Nosotros tenemos a 4 kilómetros la Estancia de Pereyra Iraola, que eran originalmente 44 mil hectáreas. En el 50 y pico, estaba todo unido y allí trabajaba mucha gente. Fijate que había un señor que venía a la mañana como a la tarde a hacer compras, grandes compras. Y después despachaban la carne para los patrones por tren y las correspondencias, había mucho movimiento. Cargaban los domingos la hacienda y todo eso se fue terminando de a poco. El tren dejó de funcionar y ni siquiera cargueros.

El almacén era el único que abastecía a la zona?
No, frente nuestro había otro grande también. La última gente fue Barbería. También había herrería, dos sastres, peluquería, la estación de servicio, taller mecánico, era mucha gente la que vivía por aquí. También había otras estancias, cabañas de toros y carneros, Loidi, Otero, había mucha actividad.

Cuándo empezó a notar que disminuía?
Es que se notaba que cada vez había menos gente y después como que era un kiosco. Antes venías hasta leña, bien de ramos generales. Teníamos grandes estanterías. Y hasta incluso era como un banco porque les daban monedas y ellos venían y las cambiaban por mercaderías. Yo esa parte no la alcancé a ver.

Usted lo siguió al almacén con su familia?
Sí, nosotros lo seguimos pero mucho más chico. Se fue desmantelando porque no hay gente en los campos, es un cambio muy grande. Había una época donde iba en la camioneta a vender a La Constancia. Acá en el pueblito seremos 40 o 50 personas. La escuela primaria tiene 2 o 3 chicos. Y viene un colectivo con la Escuela de Concentración de Fulton. Fijate que en una época hasta entrada el colectivo del Río Paraná porque hacían el camino de tierra de Tandil a Ayacucho. No sé hasta cuándo se siguió usando. Otro tema era que por acá pasaban los cables de teléfono y cuando se pasó a microondas hasta se robaron los cables. Un día nos levantamos a la mañana y estaba duro el magneto. Lo que había pasado era que se habían robado los cables a la noche. Después los repusieron aunque no de cobre, pero después fue todo reemplazado por antenas y ahora ya por celular.

Cómo andan de señal?
Bastante bien, y hasta ahora hay internet. No anda muy rápido pero al menos hay. Eso lo puso la Municipalidad de Tandil. Pasa que Tandil viene creciendo para este lado, ya tenemos casas a 20 kilómetros, porque del otro lado está la cierra y no puede expandirse más de lo que lo ha hecho. Pero lo que pasa que a la gente ya no le gusta vivir en el campo. Hay gente que tiene acá casas muy lindas, con todas las comodidades pero viven en la ciudad. Ahora tenemos luz eléctrica que antes no teníamos, tenemos caminos arenados que antes no, no hay problema de barro como tienen en La Constancia o en Cangallo. Acá hicieron una mano de arenados y otra de tierra. En ese sentido estamos bárbaro.

Y mientras se escucha un gallo de fondo, Juan Carlos hace un alto, se ríe y dice…
Ahí se escucha el gallo, el que me despierta a la mañana, es todo natural. De esa manera es que estamos. Por suerte, el muchacho que compró el almacén de enfrente está con ganas de hacer una pulpería, una especie de restaurante.
De qué año a qué año trabajó en el almacén?
Yo nací en el año 51 y desde chico ya empecé a trabajar allí, primero ayudaba un poco y después haciéndome cargo de algunas tareas más.

Su señora es de allí?
No, ella vino de Fulton. Su papá era encargado de la fábrica de Magnasco y lo trajeron a la fábrica de Iraola. Estuvo hasta que se cerró y después lo trasladaron a la central de Tandil.

Tienen hijos?
No, no tuvimos.
Pero más allá de no tener el almacén, algunas actividades siempre realiza, no?
Sí, siempre hay algo para hacer, voy a las chacras a vender bolsas de papa. Ya estamos jubilados los dos y hacemos algunas changas para mejorar la jubilación. A nosotros nos encanta vivir acá.
Con el tema de la Pandemia se sienten más seguros allí?
Sí, más allá que una vez a la semana yo tengo que ir a la ciudad a comprar lo que haga falta, pero vos ves que aquí la gente se cuida y mucho. Ahora han cerrado algunos caminos de tierra y se nos complica para dar toda la vuelta. Por suerte también tenemos una sala de primeros auxilios.

Tiene conocidos aquí?
Sí, somos parientes con Manolo Bordagaray. Y quien también venía era Tito Martínez, del Hotel Palace. El venía como representante de Terrabussi. Teníamos muchísimos grandes proveedores. Venían de toda la zona a vender, se trabajaba mucho pero…no hicimos plata (entre risas). .

Ustedes vivían del almacén  thumbnail (5) thumbnail (7) thumbnail (10)thumbnail (9) thumbnail (8)
Sí, siempre. Ahora, como te decía, estamos jubilados y hacemos algo más para agregar. Igual, los gastos son chicos porque somos de estar mucho en casa.