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Jorge Romero, profesor de Patín “Al Patín lo llevo en el alma”

Patina a los 76 y Giselle Díaz que seguirá sus pasos. Los une una amistad y la pasión por la disciplina. A modo de homenajearlo al estar cumpliendo 70 años en esta preciosa actividad, que reúne destreza, finura, estilismo, actuación, Revista La Mirada los reunió y mantuvo una hermosa charla.

Jorge cuénteme de usted…
Yo soy nativo de Tandil. Empecé a patinar a los 7 años en Ferrocarril Sub de Tandil y ya a los 17 estaba para profesor. Empecé a enseñar en Unión y Progreso además de dar espectáculos, con coreografías. Pasé a Gimnasia donde hace poco me hicieron un homenaje y luego pasé a Boca de Tandil. Después fui contratado por Santamarina, donde competimos en campeonatos. Fue un gran ascenso, donde me llamaban de todos lados. Tenía un grupo para llevar a los campeonatos que se daban en Buenos Aires. Saqué una campeona como Paola Toledo, eso fue alrededor de 1980. Viajamos a varios lugares y ellos también venían a Tandil. Yo estuve federado en Mar del Plata.
¿Por qué el Patín en su vida?
Porque iba un hermano al Club Ferro. Yo vivía a una cuadra del club y yo iba a mirar. Me agarró el deseo y me metí en eso. Y como éramos muy pobres me costó mucho hacerme de un patín extensible. Nos quedamos sin papá de muy chicos y hubo que salir a trabajar. Lo que juntábamos era para ayudar en la casa y comprarse un patín era muy difícil. Empecé como cadete de una farmacia, en una fábrica de fideos. Y ya patinaba y lo hacía muy bien. Empecé a recibir llamados de toda la zona, de acá mismo. Estuve en varios clubes en Ayacucho como Defensores, con la familia Crocci. Y después pasé dos años a Atlético y llegué a Sarmiento donde estuve muchos años y más tarde desembarqué en Ferro.
Y lo han seguido muchas generaciones, no?
Todos iban a patín, mi señora, mis hijos…todos patinaron. Mis hijos se fueron a Tandil y tengo una hija fallecida. Mi hijo seguía mis pasos, con acrobacias, zapateo americano. Incluso, yo lo traje a mi hijo que también se llama Jorge Romero. También fui a Maipú a dar clases, también en Madariaga, Villa Gesell, Coronel Dorrego, San Cayetano en Independiente, en Loma Negra de Bárker.
¿Qué lo impulsa a seguir patinando?
Es que lo llevo en el alma. Y como tengo salud, lo puedo seguir haciendo. Una vez que estuve enfermo, una chica como Rosario Yrigoyen me siguió ayudando en Ferro y gracias a Dios pude salir adelante.
Y siempre acompañado por sus alumnos…
Sí, siempre recibí mucho cariño de mis alumnos, con mucha alegría. No te imaginás cómo me recibieron cuando me hicieron el homenaje en Tandil? Yo no lo podía creer. Y ahora me han visto para que presente un espectáculo.
Es una actividad de mucho esfuerzo, no?
Hemos tenido respaldo cuando hacíamos los festivales y ahora yo dejé a Viviana Pereyra con mi escuela, que se sigue llamando “Jorge Romero”. Ella me pidió que siguiera manejando al grupo de adultos. He tenido muchísimos alumnos en cada club que estuve, con muy buena calidad de patinadores. Llegué a tener en San Cayetano 180 patinadores.
¿Un patinador favorito?
Fue Tony Walker, que vino a un Sudamericano a Santamarina. Me llamó mucho la atención su técnica. Mirándolo aprendí lo que era el zapateo americano, y ni que hablar de las acrobacias. Incluso, un muchacho, hasta me inventó un patín con dos ruedas, de apellido Angiolini que era chapista. Antes había muchos más varones patinando, ahora se invirtió la cuestión. Es más, una época hasta nos peleábamos porque había una sola alumna (entre risas).
¿Cómo son las cuestiones básicas del Patín?
Se les enseña a caminar, en el equilibrio que muestra cada uno, y allí te das cuenta si andará bien o no. El primer día ya salían caminando perfecto y al otro día ya patinaban. Antes el patín era más artístico y ahora es más competitivo. A mí, me parece que el competitivo para levantar el nivel es buenísimo, pero una vez que llegás, el enemigo más grande son los padres y los jueces, que llevan su entusiasmo y no dejan disfrutar a los chicos. Los presionan para que sean primero y yo les decía que lo principal era que lo hagan con respeto, que disfrutaran. Se las agarraban con los jurados y eso no me gustaba nada. Es increíble cómo se les exige a los chicos de hoy. Incluso, hasta se tomaban de golpes con los jurados, increíble. Yo por ese motivo me retiré de los campeonatos.
¿Tandil o Ayacucho?
Yo allá tengo mi familia pero acá pasé grande y hermosos 35 años, familias y familias de patín que me conocen.
Como señalábamos en el inicio de la entrevista, también se encontraba junto a Jorge, una de sus alumnas que busca continuar con la actividad como lo es Giselle Díaz, con quien también dialogamos.
Contanos de vos Giselle…
Yo empecé desde muy chica con Jorge. Luego dejé y volví ahora que tengo 29 años. Yo dejé porque tuve un nene que se llama Benjamín que tiene 8 y los tiempos me lo impedían. Pero ahora decidí volver porque apuesto a este deporte que es mi favorito. Para mí es un orgullo porque más allá de la edad que tiene (Jorge), sigue apostando por el deporte. Yo empecé a los 5 años cuando empecé a dar clases en Ferro. Me anoté por una anécdota de mi mamá que cuando era chica quería patinar. Ella me decía que con latitas de durazno se hacía las rueditas. Y un día le dije que yo quería practicar en su deporte. Y allí empecé clases, a actuar en desfiles y demás eventos. Después de tener familia dejé el deporte y siempre con la idea de volver. Se dio la charla, donde me contó que hacía un show y en el intercambio de puntos de vista, me volvieron a dar las ganas de regresar al patín.
Esta es otra etapa en mi vida, y toda mi vida mi deporte preferido fue el patín. He hablado con mis compañeras que tuve tiempo atrás y si bien hemos hablado mucho, a todas les cuesta volver a arrancar. Patinar cuesta porque hay que tener un buen estado físico. No cualquiera se sube a un patín y sale delante del público. Ahora tenés otros miedos más allá que me lo tomo más relajado.
Y dar clases es como una especie de homenaje a Jorge, no?

Le quise hacer porque más allá de su edad, sigue apostando al deporte y él hace que este deporte siga vigente en Ayacucho. Jorge apuesta permanentemente a este deporte y es todo un referente. El deporte, y ahora te digo como mamá, digo que hacer una actividad es fundamental y es muy lindo que siga el Patín como deporte. Creo que se debe sumar más gente, la gente tiene que conocer más de este deporte. Tenemos las puertas las puertas abiertas a que se sigan sumando. Queremos que la gente sepa que el profesor (Jorge) sigue apostando a sus clases de patín. Hay mucha gente jovencita que queremos que apueste al patín deporte que es hermoso.
¿Jorge, qué condiciones debe tener quien dé patín?
Paciencia, mucha paciencia para poder transmitir las técnicas a otro. Ser muy puntual para poder exigirlo. Uno tiene que estar siempre con 15 o 20 minutos antes de que lleguen los alumnos, para empezar a ser respetado. Muchos iban a jugar y yo les decía que los padres estaban gastando mucho dinero para que ellos vayan a Patín y por lo tanto ellos debían ser responsables. Era la manera de unir al grupo, de llevarlos para adelante. Hay que tener muchas ganas, estar convencido que se llegará. He logrado grandes patinadores, con unas condiciones bárbaras. No solo se enseña a patinar sino la expresión, la figura cómo ponerse, un salto. Para cada movimiento hay una técnica.
¿Los chicos lo agradecen tiempo después?
Sí, muchísimo. Fijate Viviana (Pereyra) que siguió dando Patín, es una persona que siempre está vinculada y es muy buena enseñando. En Tandil también pasa, donde me dicen “han venido muchos profesores pero nadie como vos, con semejante paciencia y pasión”.
¿Usted tuvo profesor?
No, soy autodidacta. Lo único que fui una vez a la Federación que me llamaron ellos para un campeonato de Hockey y yo actuaba con mi pareja en el intervalo que se hacía.
Giselle, como invitarías a los que se quieran sumar, sobre todo a varones?
Sí, que se animen, que seguramente tienen la mirada de que es para mujeres pero en realidad es para ambos sexos. Es un deporte hermoso. Ya comencé las clases el Martes 10 de Septiembre así que los espero, en Defensores, los Martes y Jueves de 14 a 14,30. Tiene un costo bajo, fíjate que se cobra 380 pesos por mes.
Jorge, usted el 8 de Octubre cumple 77 años pero se siente como un pibe…
Sí, hay trucos que los sigo enseñando y para hacerlo hay que mostrarlo. Yo estoy en el Patín desde 1949, son 70 años patinando. Llevo una vida sobre ruedas.
¿Hay eventos para fin de año?
Sí, ya estamos organizando, con Giselle y Viviana. Como todos los años lo haremos en el CEF.
¿Por qué dejaría de patinar?
Dejaría solo cuando ande con un bastón.

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“Con Jorge cerca siempre estás aprendiendo algo”

Me imagino que te querrás con un mensaje a la trayectoria de Jorge Romero, no? Cómo fueron tus inicios?

Hace muchísimos años. Empecé cuando tenía 5 y ahora tengo 46. Es un montón donde hemos pasado por un montón de pistas e instituciones de Ayacucho. En este tiempo uno va recorriendo distintos lugares y siempre con Jorge como también distintos compañeros. Con Jorge cerca siempre estás aprendiendo algo. Él da clases y cuando tengo tiempo, me hago de un ratito y tomo clases con él.

Hoy por hoy, sos como el legado de Jorge?

Podría decirse que sí y como que estaba algo cansado de la Escuela de Patín, de los chicos, del ruido, del andar de acá para allá. Y si bien te decía que estaba con ganas de dejar con la escuela y me decía que la siguiera yo, acordamos seguir yo con los chicos y él que tiene una profunda pasión por el deporte, siguiera con los adultos. Hicimos eso al final. Yo ya estoy hace 6 o 7 años que estoy con los chicos. Hoy tenemos alrededor de 70 u 80 chicos. Hemos llegado a tener 180 alumnos pero la cuestión económica influye y mucho también.

Pero quien quiera arrancar, se les prestan los patines, no?

Sí, obvio. Tenemos muchos que quieren probar, sean grandes o chicos, para que no se pongan en un gasto innecesario. Una vez que se pasa por los primeros golpes, es cuando se toma la decisión de seguir o no (entre risas).

¿De qué edades tenés alumnos?

Los chicos a partir de que puedan caminar, podrán patinar. A partir de los 2 años ya tengo chicos y en límite, fíjate que Jorge sigue patinando. La edad no es límite para nada.

Jorge nos dice que él dejaría de patinar cuando ande con bastón y nos da la sensación que hay Jorge Romero para rato…

Las personas que sienten pasión por algo lo van a entender. No es más otra cosa que pasión pura. Mientras el físico dé y haya una pista libre, el que le gusta el patín, no puede dejar de hacerlo.

Una frase para Jorge…

Es complicado en una sola frase. Para mí es un ejemplo, como persona, como profesor, porque enseña con pasión y encuentra lo mejor en cada uno. La fuerza a todas las clases es increíble.

Nota edición Septiembre 2019 La Mirada, revista