casa de BLANCA del parage la  Costancia

Leandro Sauco, “Tierra, trabajo y vivienda”

Vienen tomando fuerzas como consecuencia que aparece como una opción más que destacada. Cada vez se desarrolla y se potencia. Es la bio contrucción, que busca expandir las casas naturales, dado que ofrecen sustanciales menores costos además de un trabajo grupal que acerque vínculos, y hasta incluso con mejoras en cuestiones de salud. Revista La Mirada dialogó con Leandro Sauco, quien desde su oficio de albañil, viene impulsando la construcción natural.

Es una actividad poco conocida, contanos de qué se trata?
Yo con mi oficio de albañilería entré a la municipalidad a trabajar con un proyecto llamado “Tierra, trabajo y vivienda”, que abarcaba la soberanía alimentaria, la construcción natural, la defensa del medio ambiente y surgió la idea de poder trabajar en un bio corralón de construcción natural, a modo de insertar este tipo de construcción y con un lugar donde mostrar materiales e insumos, previamente testeados y probados. Era un poco lo que la construcción natural necesitaba. Fíjate que es una construcción que viene de los ranchos naturales. En la actualidad se toma esas técnicas y se la moldea a los avances tecnológicos.

¿Sobre qué materiales se está trabajando?
El proyecto este quedó estancado, por cuestiones políticas y porque no hay ningún modelo para poder replicar, con un bio corralón y luego salir a replicar las obras. Eso llevaba a capacitar la gente, que pueda prestar una mano de obra calificada.

¿Hay variedad en materiales?
Sí, hay un montón y se puede adaptar a muchísimas formas de construir, y también basado en el reciclaje. Hay casas que son de maderas y se basan en un bastidor de palos, el cual se puede hacer de palets y es mucho más barato que la madera en sí. Después el bio corralón se basaba en la producción de ladrillos de adobe de barro. Son ladrillos de tierra cruda con paja para hacer la mampostería, y que sería una mampostería portante, con techos, cielorrasos, que se puede amoldar a cualquier tipo de construcción con formatos más modernos.

Todo es una técnica creciente, no? Sobre todo en lo ecológico…
Hemos construido 3 o 4 viviendas en donde dos se hicieron bajo este proyecto, con un equipo de construcción natural. Esto se hizo con la idea de conformar una cooperativa que preste servicios a la comunidad; y también desde el Estado para poder diagramar y pensar en un proyecto institucional, contundente en su modo de incluir, porque es una vivienda digna y saludable al mismo tiempo. Haciéndose de buena forma, da mejores resultados que una construcción convencional. Y además, porque traería nuevas fuentes de trabajos, con el bio corralón produciendo los materiales de trabajo como también quienes salgan a construir las viviendas, además de los rubros como plomería electricidad además de la cuestión comercial. Se abrirían un montón de oportunidades.

¿Y cómo ves que llegó a la gente? ¿Hay posibilidades de expansión o se ve limitado?
Pienso que en el momento que se puedan armar ciertas piezas fundamentales que tiene el proyecto, esto será histórico, porque seríamos el primer municipio con un bio corralón. Nosotros creamos una mesa de construcción natural donde nos reunimos para ver cómo se lleva un proyecto de este tipo adelante. Si bien el proyecto estaba escrito con todas sus cláusulas y procedimientos, había que reflotarlo y adaptarlo. La idea sería construir viviendas a modo de presentación ya con sus presupuestos, costos, tiempo, calculando todo. Es lo que está faltando, que la gente sepa cuánto sale, cuánto tiempo lleva, qué es lo que se puede hacer. Y dentro de esta misma Mesa de Construcción, queremos llevar el proceso cultural que vimos reflejado en Miramar y Pinamar en unos viajes que hicimos de capacitación. Buscamos crear jornadas donde la gente se va acercando, va conociendo como es, y hasta se va acercando gente de otros oficios como plomeros, que también se muestran interesados en conocer más del tema y como se adecúa su oficio a la construcción natural, donde les digo que no hay casi diferencia. Lo único que cambia, básicamente, es la mampostería. Son jornadas donde se aprende un montón, donde se ayuda un montón y donde se fomenta la solidaridad y el compromiso con el otro. Queremos que se vaya expandiendo la idea.

¿La mayoría de las personas que van, están interesados en tener su casa o lo hacen con otro fin?
Son vecinos que se están autoconstruyendo su vivienda, son trabajadores de oficios de pintura, electricidad y somos ex trabajadores de este mismo proyecto como lo fue la adobera municipal. En ese tiempo vimos posible este proyecto y ahora creemos que puede ser reflotado. Y también estamos buscando lazos con gente que en la práctica, en otros lugares del país, está más avanzado que nosotros en el desarrollo, tanto en lo privado como para poder armar un proyecto municipal de construcción de viviendas naturales. Creemos que el Estado también tiene que estar presente, por la inmensidad que tiene esta alternativa. Fíjate la dimensión que sería si se llevase a cabo un plan barrial de construcción natural. Ayacucho es el único municipio en la Provincia que tiene una ordenanza que permite legalizar estas obras, con toda su reglamentación que no hay en ningún lado. Tenemos la posibilidad de las obras sean legales, y controladas por un arquitecto. De hecho, hay dos arquitectos que se han acercado y se han embarrado con nosotros. Estamos tratando de armar ese gran rompecabezas. Creemos que no hay que aflojar. Es un proyecto que tiene distintas patas y que si no se dan al unísono, es muy difícil que se concrete. Si esto prosperara podremos ser punto de referencia para otras localidades.

¿Hace cuánto que vienen remando con este proyecto?
El proyecto estuvo vigente y en manos del gobierno actual desde el 2012. Después tuvo una caída donde por 3 o 4 años no se lograron los objetivos, donde no había coordinación y como que faltaba un punto de referencia de capacitación. En ese momento no era viable pero ahora ya contamos con esa experiencia de ensayo error donde nos hemos ido nutriéndonos, nos hemos puesto en contacto con gente que lo ha llevado a la práctica. Está arquitectónicamente comprobado que es una vivienda de mayor calidad. Se sabe que trae enormes beneficios. En Francia hay mansiones construidas de manera natural.

¿Qué costo tiene una vivienda tipo?
Podemos compararla desde cualquier ámbito. Desde lo económico, en caso de que se utilice un reciclaje en las partes de la mampostería, se puede ahorrar hasta un 40% en materiales. Tené en cuenta que el piso es de material, los revestimientos son los convencionales y lo único que cambia es la mampostería. Después, en lo ecológico, el impacto es casi 0. Para tener una bolsa de cemento en Ayacucho, se quemaron miles y miles de litros de combustible en el transporte, se talaron árboles para las bolsas, el cemento se cocina a no sé qué cantidad de grados y se emiten gases. Las construcciones convencionales sufren la cuestión térmica, es decir que más allá de usar aislantes de lo mejor que haya en el mercado, vas a tener que usar calefacción en invierno y algún tipo de refrigeración en verano, a diferencia de las casas naturales donde me animo a decir que el invierno no es necesario la calefacción ni en verano un forzamiento de un aire acondicionado. La casa hace un efecto invernadero con regulación de la temperatura interna. Es más, en cuestión de salud, vemos muchísimas casas con humedad donde la construcción natural no la tiene, no afectando a sus habitantes. Por eso, qué mejor que el Estado promueva este tipo de viviendas en vez de entregar una casa de madera, prefabricada, que después hay que revestir. Es una alternativa que hay que verla posible. Y con respecto a un bio corralón, no estamos hablando de millones de pesos. Es cuestión de tener un poco de visión, de estudiarlo y apoyarlo. Es como todo, el mercado va destruyendo todo lo que no se puede vender.

¿Dónde sería el bio corralón?
Se construyeron 3 y el último nos tuvimos que ir que es donde está la Planta de Reciclaje, en Ruta 50 y Newbery. Allí construimos un montón donde hasta se hizo un baño ya que trabajaban hombres y mujeres, gente grande. Estábamos cómodos pero tuvimos que irnos de allí. Se nos cedió un terreno fiscal en Avenida Colón y terminamos construyendo otro, nuevamente perdiendo tiempo y desgastando al proyecto. El último fue entre la huerta municipal y PANDA. Allí tenemos un playón más una oficina que no terminamos de construir antes de que se cerrara. Y también teníamos los invernáculos de acopio. Eso sería lo más costoso de todo.

Casa de Marta Gigante, (Barrio La   Feria) la primer casa  que le constyruyo el equipo de bioconstruccion   realizada por personas subsidiadas

 casa de Marta Gigante, Barrio La Feria

casa de BLANCA del parage la  Costancia

         Casa de Blanca, Paraje La Constancia

Casa de Sofi juan y Victor del  Parage la Costancia

Casa de Sofi Juan y Victor, Paraje La Constancia

casa 2

¿Cómo hacen para contactarte?
Tanto quien quiera aprender o quien quiera sumarse, con posible intención laboral, o pedir un presupuesto sobre la construcción natural, que se comuniquen conmigo al 2494 210703. Tenemos pensado en redes sociales también hacer algo para una mayor difusión.