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Leo Hernández, un creador de guitarras que vive en Ayacucho

Ser luthier, cre_DSC0382 _DSC0527o sueña ser, anhela para un futuro aunque sea lejano. Es como vivir en la montaña, en una gran cabaña con vista a un lago. Quizás sea un pensamiento de este periodista o bien, a todos quienes estén posados en esta nota sientan algo similar.
Al menos, Leo Hernández, un muchacho de nuestra ciudad, de 37 años, logró dedicarse a este sueño que hizo realidad. “Es fundamental investigar, conocer la producción de colegas, trabajar y experimentar día a día para perfeccionarse y mantenerse actualizado. Desde hace dos años doy clases en mi taller en Ayacucho de construcción de instrumentos eléctricos y, actualmente, asisten 12 personas en diferentes días y horarios” arranca contando a Revista La Mirada.
Sobre esta noble actividad, cuenta:

Siempre tuve contacto con la música, tanto acá con la EMEAI como en La Plata. Me fui a Mar del Plata donde conocí un lutier donde allí comenzó mi pasión por la lutería. Al principio como que lo veía imposible, difícil de hacer. Pero este lutier que es Gustavo Gonzalo me enseñó y arranqué con él en el 2014 y no paré.

¿Cómo es que se aprende algo que es tan artesanal?
Con él aprendí el uso de herramientas específicas, también de carpintería y qué maderas se usan, cuáles son para un sonido y cuáles para otro. Y después me fui dedicando a los instrumentos eléctricos, bajos y guitarras, que es lo que estoy haciendo hoy en día. Las ventas que hago son generalmente fuera de Ayacucho. Se usa mucho las redes sociales donde la gente entra a las redes y elige. La última que hice fue para Tartagal.

¿Te ha tocado algún personaje que te haya pedido?
Me han pedido de distintos lados pero de Tartagal puntualmente, es como que me sorprendió por la distancia. Es más, mi gran preocupación fue por cómo iría a llegar la guitarra a destino. Es un músico venezolano que vive en Argentina, y me pareció muy bueno que apueste a la mano de obra argentina, no comprando en una tienda una guitarra importada. Además, es lindo el proceso, porque yo por ejemplo, tardo unos 3 meses para la fabricación de la guitarra. Se puede hacer en menos tiempo pero con las clases que doy más las reparaciones que hago, me lleva eso. Y además, porque se va teniendo una comunicación con el cliente, donde se le pasan fotos de la evolución.

¿Debe ser todo un impulso, no?
Sí, tal cual. Y justo se dio en un momento donde vinieron dos juntos, porque uno fue de Quilmes de Provincia y Dorian que es para Salta, cada uno con características particulares. La idea es no hacer trabajo en serie, donde te piden ciertas especificaciones.

¿De dónde traés el material?
Las maderas las traigo de Buenos Aires donde tengo contacto con lutieres. Hago esto porque el tema de la madera hay que ir a verla, no cualquier tablón sirve. Y para eso hay que ir a un aserradero, la mayoría de las maderas son cortadas. Y este lutier lo que hace es este trabajo, le tengo confianza que la calidad será buena.

¿Qué tipos de maderas se usan?
Uso varias. Lo que más uso es el Maple, que es el Arce que es canadiense. También uso mucho el Palisandro de la India o Rosewood como se la conoce en inglés, Ébano, Okume que viene de África. También uso nacionales como Guayubira, Guindo o Guayacán. Hay otras que se usan y cada una tiene su particularidad.

¿Son competitivas las maderas argentinas?
Sí, son de muy buena calidad y muchos las comparan con los principales referentes de maderas. He hecho guitarras con maderas nacionales y hay salido muy buenas.

¿El laqueado lo hacés vos?
Sí, una vez que termino el mueble, que es la estructura, se deja bien lijado y se tapa el poro de la madera. Se le da una base, una tinta y un laqueado final que lleva un pulido especial.

¿Tenés un taller en Ayacucho? Das clases?
Sí, doy clases de construcción de guitarras y bajos eléctricos. Y este año estoy dando sobre construcción de Charango. El taller lo tengo en casa, en Brown 660. Allí es mi lugar.

¿Lo tomaste como un hobbie o como un trabajo real?
Siempre me gustó la cuestión de usar herramientas, y como me gusta la música, es que empezó por allí. Estudiaba lutería y trabaja en una empresa de otra cosa. Me fui comprando las herramientas necesarias y después de 10 años, renuncié y me dediqué de lleno.

¿Se puede vivir de esto?
Sí, y si bien como a todos se nos complica con la cuestión económica, se puede. Sí, hay que estudiar, averiguar, investigar, prepararse.

¿Cuánto sale más o menos una guitarra eléctrica?
Varía mucho en base a las maderas que se usan y los herrajes, que son el puente, los micrófonos, las clavijas. Valen entre 30 y 40 mil pesos.

¿Y en Ayacucho pide la gente o es un mercado chico?
Acá me tocó hacerle una guitarra a Agustín Colavita, que es un groso. Pero lo que más se hace son reparaciones, calibraciones. Sucede que quienes vienen a mis clases se terminan haciendo sus propias guitarras. Mi idea desde siempre fue que aprendan el oficio. La gente realmente se engancha mucho.

Tenés un grupo interesante de personas que están aprendiendo, no?
Sí, son entre 12 y 13 actualmente pero he llegado a tener 20. Y ahora hay unas 5 que están allí en lista de espera para el año que viene. La gente se va enterando y si bien les resulta curioso, les encanta. Siempre les digo que no es imposible, que hay que prestar atención, estudiar y tener mucha pasión.

Para la persona que no tiene nada de conocimiento, ¿cómo es el proceso?
No es necesario ser músico ni tener conocimientos previos. Se arranca de cero. Tenemos como gran padre a Leo Fender que no tocaba pero es la referencia en construcción de guitarras. Acá se enseña desde el uso de las herramientas hasta la cuestión de las maderas. Yo doy una vez por semanas unas 3 horas y alrededor de los 6 meses ya la terminan. Es un aprendizaje donde no hay que ser ansioso (entre risas). Uno sabe que tienen la ansiedad, sobre todo cuando está la etapa del laqueado, porque hay que pulir, y volver a pintar pero hay que hacerlo con mucha tranquilidad.

¿Quién prueba primero la guitarra?
Me ha pasado que me la dan a mí. Yo les voy enseñando a calibrar la guitarra y enseguida la toman para tocarla.

Debe ser muy lindo verles la cara a los alumnos con guitarra terminada, no?
Sí, es increíble, porque se ve la dedicación que le pusieron. Hace un poquito, un alumno hizo una especie de híbrido modificando la pala y cuando la terminó, la verdad que estuvo muy bueno. Es una gran satisfacción. Y hay mucha gente que hace la segunda. La idea es para el año que viene, agregar un poquito de conocimiento, con materias específicas como botánica, acústica.

Es como una terapia, no?
Sí, tal cual. Esto es como un objetivo. Es brindar un espacio en el cual se lo usa para una salida laboral pero muchas veces se debe tener cuidado porque si uno desaprovecha una madera, que son caras, termina siendo una lástima.

Sin título-1 (1)Decinos de un contacto donde ubicarte…
En Instagram en Leo Hernández Lutier, al igual que la Fan Page de Facebook o por teléfono al 0223 – 156354244.
Leo hablaba de sus alumnos y hoy por hoy tiene en sus filas a Luís “Tufí” Barbieri , José Desimone, Mariano Vitral, Bruno Garberi, Lucio Pasos, Gabriel Ortino, Marcela Coussement, Josefina Erviti, Leo Reimondes, Cristian Viceconti, Juan Casaux, Camila Córdoba, Soledad Moisas, Cipriano Lavalla, y María del Carmen Sánchez.