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Merendero Nueva Esperanza Rocío López, una chica con un corazón gigante

¿Qué dirán cada una de esas personas que sostiene que los jóvenes no tienen voluntad de nada, que no representan el futuro, que están a la deriva y vaya uno a saber cuántos conceptos más que los subestiman, que los dan perdidos?
Muestras de que ellos están presentes, sobran y abundan y solo hay que verlas e interpretarlas. Los chicos del Club Leo son una demostración cabal donde continuamente realizan obras de bien hacia la comunidad, se esfuerzan, trabajan, recorren y generan.
Pero en caso que observaremos de cerca realmente genera emoción, pone la piel de gallina al escucharla hablar, al dar todo lo que tiene y con…solo 17 años.
Se trata de Rocío López, una joven adolescente de nuestra ciudad, que concurre a la Escuela de Educación Secundaria N°4 (edificio de la escuela 7) en horario nocturno. Es tímida e introvertida pero dentro suyo hay un corazón muy grande, capaz de generar con el apoyo de su familia la concreción de un merendero en su casa, para que chicos del barrio La Feria en donde vive, tengan los Sábados y Domingo, un lugar donde no solo compartir en grupo alguna actividad sino que los espera con leche caliente, con algunas tortas o lo que pueda haber recogido en las donaciones que pide o también, cocina junto a su mamá.
Y como si fuera poco, dado que también está estudiando algunos Sábados en Tandil, para los nenes no se queden sin su merienda de los Sábados, antes de viajar se las reparte casa por casa con ayuda de su papá que la lleva en el auto.
Al consultarle sobre cómo nace el Merendero “Nueva Esperanza”, la joven explica que “Hace dos años que tenía ganas de hacerlo pero por temas que no podía o se me complicaba con el colegio, no lo podía lograr. Entonces me puse las pilas en Diciembre del año pasado y en Marzo lo arranqué” contó.
“Ahora está funcionando en casa porque no tengo lugar para hacerlo” explica sobre esta loable tarea que realiza todos los fines de semana en su domicilio de La Tabla 551, en el corazón del Barrio La Feria.
Mientras la charla avanzaba, también nos mostraba algunas de las fotos que se saca junto a los chicos, hobbie que los adolescentes tienen como común denominador, que es tomar sus teléfonos móviles y posar, una y mil veces. Algunas de esas capturas irán a las redes sociales para ser compartidas y otras descansarán en la memoria del celular esperando el turno para salir a la luz en algún momento.
Y viendo esas fotos, notamos de la masividad que tiene el Merendero. “Son aproximadamente 20 chicos que son del barrio donde yo vivo. Ellos vienen los Sábados y Domingo en horas de la tarde, de 3 a 4 donde les doy la merienda” remarca orgullosa.
Al consultarle sobre cómo nació la idea, de cómo se gestó, Rocío explica que “Me gusta mucho interactuar con niños y siempre veía nenes que andaban en la calle. Siempre les preguntaba qué andaban haciendo. Y un día le conté a mi mamá sobre la idea que tenía y lo empezamos a hacer” señaló.
Y más allá de notar la situación particular de algunos niños como también las necesidades que se padecen hoy en día, una crisis económica que nos arrincona y un accionar estatal ausente para este tipo de cuestiones, cuando se le consulta sobre si percibe que haya aumentado la cantidad de chiquitos que concurren al Merendero, Rocío explica que “Empecé con 12 más o menos y después se fueron sumando. Hoy ya tengo un promedio de 20 que van todos los fines de semana”.
Su labor crece y el reconocimiento que debemos tenerle también porque cuando le preguntamos de dónde consigue los fondos para “encarar semejante empresa” siendo una simple adolescente, cuenta que “Con la ayuda de mi mamá lo puedo hacer porque hacemos muchas cosas caseras, y además, muchas veces nos donan comida, harina, leche, cosas así y…en definitiva… como puedo” explica con rostro muy argento de “atarla con alambre”.
Rocío López ha logrado desde que está al frente del Merendero “Nueva Esperanza” que los chicos del barrio tengan un lugar donde ir, en donde pasar unos buenos momentos en las tardes de los fines de semana, compartir un ambiente familiar además de una taza de leche. Habla con ellos, se muestra cercana, le deja entrever tu cariño, su inocencia y su capacidad de dar. “Esto hay que sacarlo adelante como se pueda. El 27 de Julio hay una jornada educativa con los nenes y por lo tanto haré un evento que será a beneficio del Merendero, para los nenes. Allí tendremos invitados especiales, no se cobrará entrada, será gratis, y lo único que hay que hacer es llevar un alimento no perecedero” explica la joven de 17 años.
En varios pasajes de la entrevista menciona a su creación como “Nueva Esperanza”, y claro que surge el preguntarle por qué de ese nombre elegido. “Se me ocurrió. Es como que es una nueva esperanza para darles a los nenes para que salgan adelante, que no estén en la calle, que siempre mal o bien, hay una nueva esperanza para crecer”, una reflexión simple, amplia, que no tiene intenciones, que no persigue más objetivos que ver a los chicos acudir a un lugar donde se encuentren cómodos, como en casa.
Acerca del evento que se encuentra organizando, nos agrega que será el “Sábado 27 de Julio, a las 19 horas en la Vieja Usina”. Es de poco hablar pero de mucho hacer. Y es por ello que quienes deseen sumarse con colaboraciones con el Merendero podrán llevarlas a La Tabla 551, en el barrio La Feria. Allí, esta joven simple, seria, ofrece su corazón por los chicos, para dejarnos bien claro a los adultos cuánto tenemos que aprender de los más jóvenes.

Nota edición Junio 2019thumbnail (8)thumbnail (9)