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Miguel Vargas Mi familia es la que me impulsa a correr

Sus tiempos transcurren entre la familia, la concesionaria de autos y la bici. No descansa ni quiere hacerlo; y nuevamente viene de dejar atrás un gran año deportivo. Es Miguel Vargas, quien hace un repaso del año en diálogo con Revista La Mirada

¿Cómo fue este 2019 que se terminó?

Fue un año positivo en lo personal. Uno se prepara todos los años tanto para correr en Pista como en Ruta, que termina alrededor de Mayo y allí comenzamos la preparación para la Pista. Todo el año uno tiene que estar preparado de la mejor forma, y apuntar a algo. Lo que hace uno es tener como centro los Campeonatos Argentinos de Pista y Ruta y después, sí correr las “domingueras”.

¿Qué balance se hace de este 2019?

Siempre lo hablamos con Walter (Tanzi), que es mi compañero de ciclismo pero además, cuñado, amigo, siempre decimos que es mucho sacrificio y que eso lleva a que uno logra estar en los primeros lugares. Se pone todo para eso, se hace con mucha seriedad, con mucho entrenamiento y entrenadores, con viajes a la Pista; y al hacer todas las cosas bien se logran los resultados. En las carreras de los Domingos siempre se pelea en los primeros puestos. En el Invierno se hace gimnasio para no parar como también incluso hasta andamos en Mountain Bike. Y ahora terminó la Pista y ya arrancamos a hacer fondo, porque se viene la Vuelta de San Juan, la Vuelta de La Pampa y el Campeonato Argentino de Ruta en Abril. En mi caso, ya empecé con la preparación para San Juan donde son 4 etapas muy duras, y he empezado a ir a Tandil para hacer fondo. Es del 15 al 17 de Febrero. Tené en cuenta que es la carrera más importante de ruta del país, porque San Juan es como la “Cuna del ciclismo”, hay un gran respaldo político, a la gente le encanta el ciclismo, están construyendo un velódromo techado y la Vuelta a San Juan, para un ciclista poderla correr, es increíble. Yo, como en el 2018, corro para un equipo llamado “Luz y Fuerza” que es de San Juan junto a un amigo como Pizzano, que es de 9 de Julio. En el 2018 pude ganar dos metas sprint, quedé 4° en la General en Metas.

¿Te quedaste con ganas de más en el 2019?

No, y de todos modos, lo importante es haber tenido caídas que son las que te retrasan mucho la preparación, y eso se nota porque en el 90% de las carreras que he estado, he subido al podio. Eso te pone contento y es un gran aliciente. Estar a buen nivel a esta edad es todo un premio y este 2019 fue un año más que positivo. Uno sabe que hace un gran sacrificio yendo dos veces a la semana a entrenar a Mar del Plata para la temporada de Pista pero después se ven los logros.

¿Y los costos?

Los costos son siempre costeados por uno mismo. De vez en cuando te pueden dar una mano, algún comerciante, pero en este deporte no hay gente que te mantenga. Salir a correr una carrera, y yendo con alguien más, sabés que no son menos de 2000 pesos. Y un tubo de la bici vale 5000 pesos; y cuando ganás una carrera en equipo, a lo sumo son 700 u 800 pesos. El tema es que es una satisfacción llegar al podio porque con el ciclismo nadie gana plata.

¿Cómo es el tema de las categorías por edad?

Cada uno corre en la categoría de acuerdo a la edad. Yo corro con la misma gente que tiene edad parecida a la de uno. Yo corro en C1 que es de 50 a 55 y Walter está en C2 que es de 55 a 60. Es mantener el cuerpo de uno para llegar a las carreras que uno le apunta. Walter por ejemplo, hasta tiene más disciplina que yo para el entrenamiento y lo hace con mucha pasión. Él tiene su señora y yo tengo mi familia que es más numerosa; pero la realidad es que si no tenés el apoyo familiar, es imposible. También uno podría decir que año tras año se buscará superar pero la realidad es que lo importante para esta edad que uno tiene es mantenerse. Haber logrado este nivel ya es más que meritorio para nosotros.

¿Qué queda de logros para tu carrera ciclística?

Walter me ha invitado varias veces para ir al Mundial de Manchester (Inglaterra) y uno tiene que ser realista. Por más que entrene, tengas dieta, deportólogo, tengas todo, uno tiene condiciones físicas que llegan hasta un punto y que te da el nivel, es imposible traspasarlo. Y yo creo que no estoy para ir a correr un Mundial ya que me encantaría ir a correr cuando sabés que hay posibilidades de lograr algo importante, donde me pueda ganar cualquiera pero yo también tener mis chances. Creo que hoy sería de gusto ir. Hoy hacer un viaje de esa naturaleza es muy caro y estaría privando a mi familia de hacer algo juntos por algo personal. Hay que tener los pies sobre la tierra.

La familia es clave…

Sí, tuve un año donde tuve 3 caídas en un mes y me hice un replanteo porque pensaba que esto no iba a terminar de la mejor manera; y mi señora fue la primera que me dijo que siguiera y que ellos me apoyaban. Y yo las arrastro a esto y es un gran esfuerzo de ellos también, porque hay comidas, cenas, eventos familiares, que uno se tiene que retirar temprano porque tiene que correr y ellas me respetan. Me aceptan como soy, me acompañan a una carrera, me sacan atrás del auto a pedalear, es mi compañera que está conmigo en todos lados.

¿El ciclismo local ha perdido un poco de fuerza?

Creo que pasa lo que está pasando en todos lados. No están saliendo chicos del semillero. Se han sumado algunos muchachos a correr pero el Ciclismo veo que no es un deporte que incite a los chicos a correr, porque es un deporte medianamente caro, y cuando te toma en la época de juventud, te tenés que cuidar muchísimo y ni ahí de salir con tus amigos como cualquier pibe. Es un deporte de muchísimo sacrificio. Si querés andar bien, tenés que dedicarte de pleno, a medias no hacés nada. Y el incentivo que uno tiene es estar domingo a domingo en el podio. Fíjate que los hijos de Héctor Loscalzo, que son enormes ciclistas, llegaron a una edad y dejaron de correr porque querían aprovechar la vida de otra forma y es más que entendible.

Pero resultaría también bueno que los pibes tengan como referencia a gente de experiencia como ustedes, no?

Sí, uno cada pibe que ha arrancado acá, se trata de ayudar, con la ropa, guiarlos con una multiplicación, o en lo que fuera; pero es muy complejo de todos modos. Es una cuestión que se tiene que incentivar desde la casa. Hoy puede llegar a pasar que se meta en el ciclismo el hijo de uno que corre pero difícilmente lo haga el hijo de una persona que no practica el deporte, sobre todo por las circunstancias que conlleva este deporte.

¿Agradecimientos?

Y básicamente a mi familia, como te decía. Yo empecé a correr de grande, con un cicloturismo como Adrián Acevedo, con Héctor Martínez, cuando hacíamos los raids y nos agarró esta locura de empezar a correr. A ellos también les agradezco por haberme llevado por el camino del deporte. También agradezco a Walter donde desde hace varios años que corremos juntos, y te repito a mi familia que siempre está. Es un deporte muy egoísta y muy personal, sobre todo porque si no andás nada te quiere todo el mundo pero cuando empezás a ganar, ya empezás a tener contras. Gracias a Dios he cosechado muchísimos amigos y ese es el gran saldo.

Nota La Mirada, revista edición diciembre 2019