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El primer Carrusel Argentino espera comenzar a girar: Cuando cumplió sus 75 años, recordamos su historia y los que son parte de ella

 

El Primer Carrusel Argentino está cumpliendo 75 años (2018) desde su construcción en el año 1943 por la firma Sequalino Hnos., de la ciudad de Rosario. Y Ayacucho, y el Club de Leones puntualmente, tiene el orgullo de mostrarlo, de exhibirlo, porque aquel sueño del Dr. Carlos Miramont se hizo realidad para que sean generaciones varias de ayacuchenses que han llevado a sus hijos a disfrutar de uno de los juegos más clásicos, históricos que uno se pueda encontrar.
Revista La Mirada realizó un trabajo de recopilación de datos, de fotos, de testimonios de quienes han trabajado arduamente y con dedicación para volver a ponerlo en las mejores condiciones.

Recordemos que este Carrousel fue el primero de su tipo fabricado en el país, con un valor artístico logrado en sus figuras como decorados de madera, en una tarea que supo hacer el tallista italiano Antonio Ríspoli, inspirada en ilustraciones del dibujante Rodolfo Dan.
Y como si fuera poco, “nuestro” carrousel (porque los ayacuchenses lo tomamos como propio), es el único en poseer un órgano mecánico neumático accionado eléctricamente, motorizado de 48 teclas y 180 tubos, en una obra creada por los hermanos Pascual y Vicente La Salvia que lograron que la parte exterior del organito tenga muñecos que se mueven a instancias del aire y el ritmo de la música haciendo sonar una campanitas.
Con un trabajo único, en su cielo las constelaciones forman el zodíaco, y en su centro se encuentra 12 biombos de cedro policromados que representan escenas circenses y relieves que relatan el cuento de “los tres chanchitos y el lobo”.
Qué chico de Ayacucho no se habrá subido al carrousel en Leones y se sintió un jinete en sus caballos, en los leones, o conductor de los autos? O con sus bancos de madera tallada y con sistema de sube y baja, que es lo que distingue al carrusel entre las calesitas que son estáticas?
Dicho Carrousel funcionó en el Jardín Zoológico de la Ciudad de Buenos Aires de 1945 a 1979 mientras que allí, por el año 1979, Carlos Miramont quien en ese momento presidente del Club Leones, comenzó al gestionar la llegada de una calesita para Ayacucho, y fue así que compró el Primer Carrousel Argentino.
Fue allí que Leones compró dicha reliquia a Omar Manuel Lema, que le había comprado el carrousel en el año 1954 a los La Salvia.
Vale señalar que una vez en Ayacucho, fue instalado en forma provisoria en el predio antiguo de la Sociedad Rural para comenzar a ser restaurado en su totalidad, y ya desde Febrero de 1996 posicionarse en el Parque Infantil de Leones.
El Carrousel fue declarado “Patrimonio de Interés Histórico y Cultural de Ayacucho” por el Concejo Deliberante y declarado “Patrimonio Histórico Cultural” de la Provincia de Buenos Aires por la Legislatura bonaerense.

                                                                                                  Martín Piris (h)

Lo lleva en la sangre. Seguramente lo vivió de chico, rodeado de instrumentos que su padre iba reparando y que tal vez, él mismo empezó a manipular de curioso. Como el carrousel, ha visto pasar generaciones enteras de ayacuchenses junto a su padre vinculados siempre a la música. Es Martín Piris hijo, que se encargó de reparar, acondicionar y afilar el pianito del carrousel. Fue con él que dialogamos desde Revista La Mirada para que nos contara en detalle sobre su labor.

¿Cómo es la reparación del piano?

La última y única reparación que había tenido fue en el año 98. Hubo un episodio con viento y lluvia que había generado roturas grandes, lo había desmantelado al carrousel y el pianito no andaba. Estaba a la miseria, estaba todo despegado. Es un organito de 180 tubos, de 180 flautas, que son de madera. Estaba destruido. En ese momento se hizo un desarme total del organito, flauta por flauta para corregirlo. Se volvió a pegar en una tarea que hicimos con mi papá Rodolfo, y también se pegaron las figuras de la calesita. En ese momento fue un gran desafío porque si bien mi padre es músico, esta parte era nueva. Lo tomamos con mucha paciencia porque era algo muy nuevo para nosotros. Es un instrumento de viento, con 48 teclas que van dando distintas notas musicales.

Y tiene un rodillo…

Tiene clavos de metal que al ir rodando hacen levantar la tecla y marca la nota, tanto en la duración como en el tiempo. Tiene 1,20 metro que marca cada combinación musical, de cada nota, de cada momento. Verlo funcionar no es habitual. La gente lo ve funcionar desde afuera pero muy distinto es poder presenciarlo desde adentro. Es más, si vos le sacás el rodillo y sabes tocar música, lo podés hacer funcionar como un piano. Es un órgano de la familia de La Salvia que es donde también hay un museo en Buenos Aires muy lindo para visitar; y tienen varios de estos. En la inauguración anterior estuvieron acá y en esa vez nos dieron una mano bárbara y nos orientaron muchísimo.

¿Es el único en el país?

Sí, en el país sí. Me han dicho que hay algunos en otras partes y que están en desuso, los hemos estado rastreando y funcionando no está ninguno.

¿Y el mantenimiento de esto?

Se le da solo limpieza a aire, de manera exterior. Eso llevó con el tiempo y después de 20 años, a que nuevamente se vuelva a desafinar. Es porque se vuelve a ensuciar. Ahora lo que se hará de nuevo es sacar todas las flautas y limpiarlas. Se empieza por la base que es un fuelle, tipo de las fraguas viejas pero movido por un motor eléctrico en este caso. Ese es el alma del sonido porque a partir de allí sale el aire para todo. Está calculado que la presión de aire que genera el fuelle abastece a todo el organito con todas las teclas. Y en el caso de que se pase de presión de aire, tiene una válvula de presión que regula solo. Es algo muy bueno, es un corte que genera que desagote el aire que está de más.

Hablame del afinado

Es fundamental poder lograrlo. La vez pasada se hizo con un afinador especial, cromático, y este año lo haremos de esa forma. La vez pasada, Matías Fernández nos dio una mano con la orejeada, la terminación final de un músico porque el oído humano de alguien que sabe es distinto a todo. Seguramente, una vez que esté todo terminado se le consultará a Matías para que nos dé su punto de vista, para una terminación. También es real que con el paso de los años, por la madera misma, el sonido va cambiando, o lo mismo con la humedad. Incluso, para afinar y teniendo en las lengüetas de cuero que tiene, se regula la parte que sube y que baje que le da la parte final del afinado. Hay que estar muy atento a todo detalle.

¿Y el sistema de correas y engranajes?

Es todo de madera el engranaje salvo los volantes exteriores que son de metal, pero el resto es de madera. Estoy seguro que alguna vez se hizo de nuevo porque con el paso del tiempo eso se fue gastando y porque tiene una leva de metal, se fue gastando.

Y ahora te tocó a vos…

Sí, antes fue papá. Ahora será un desarme en general pero no está en las mismas condiciones que la vez pasada. Por suerte se ha mantenido bastante bien más allá del paso del tiempo. También se le dará la terminación de pintura que hace mucho a la acústica también y lo que es corrosión de la parte de metal.

¿Cuánto tiempo te lleva todo el trabajo?

Y la verdad…que no se sabe. Hay días que podés estar toda una jornada y al otro día n. pero no menos de un mes.

¿Cuándo fue la última vez que lo hizo tu viejo?

En el 98, hace 20 años…

Y en 20 años te tocará a vos de nuevo…

(entre risas)…sí, seguro que andaré de nuevo por acá. Creo que todo se va a seguir conservando de la misma manera. El precursor de todo esto es Carlos Miramont que lo cuida y mucho y es quien se preocupa por el parque en general. El organito es la devoción de él así que calculo que se mantendrá todo de la misma forma, como la renovación de las piezas y la parte de pintura.

En tu caso, también debe ser una cuestión más que especial, no?

Sí, que te parece. Es todo un desafío. Primero porque hay que lograr el sonido lo más real posible del que tuvo en su inicio, que sea un sonido claro y brillante como siempre se caracterizó a este tipo de organitos; y para que se pueda usar. Hoy en día lo ponés en marcha y suena ronco y no llama la atención.

Me decías que podría llegar a venir uno de los precursores del organito…

Sí, de la familia La Salbia. La vez pasada vinieron. Es el hijo el que podría venir. Sería muy importante que pudieran venir por todo lo que representa el organito para el Club. Es un carrusel muy lindo, muy importante y hay muy pocos en el país como este, por lo que hay que valorarlo como se debe, es todo un orgullo para Ayacucho que esté acá.

Tanto el organito como las partes talladas en maderas y los muñecos…debe ser en tu caso una sensación muy especial…

Es fantástico. Lo ves y no lo podés creer, como el director de orquesta va moviendo la mano con su varita en el medio y los moros de los costados tocan la campana, todo al ritmo y te parece que no es real.

Es que cuando la gente viene no debe prestar atención en el detalle como sí estamos presenciando nosotros por estar observando en detalle…

Verlo en detalle es increíble. Ellos mismos hicieron los tallados en madera, con motivos circenses. Y después, los biombos laterales, es el cuento de los tres chanchitos. Es distinto a las figuras superiores. Das vuelta en la calesita y vas viendo el cuento de los Tres Chanchitos en los distintos biombos. Seguro que es algo que no saben todo. Son cuestiones que pasan desapercibidas. El tallado que tiene es algo increíble, el tallado del frente del organito.

Tiene un tiempo que pueda estar sonando por el aire?

No, puede estar sonando todo lo que se desee porque la canción termina y vuelve a empezar. Para que cambie de canción, hay que levantar el teclado para que cambie de rodillo, se corre un milímetro para el costado, se baja el teclado y cambia de canción. Son creaciones europeas y de motivos circenses. En cada rodillo se cuenta con 10 canciones y este cuenta con dos rodillos. Había un tercero y en una inundación cuando esta calesita estaba en Buenos Aires se estropeó y quedó con dos.  

 

               DSC_0409 (1)DSC_0388DSCN3074DSCN3222DSCN3224DSCN3050DSCN3030DSCN3225                         Alicia Girado y Nancy Vargas

Alicia Girado junto a Nancy Vargas, son dos de las encargadas de la pintura de refacción del Carrousel del Club de Leones. Ponen sus energías, sus ganas, suman voluntades y enfrentan el desafío. Pinceles en mano, colores bien logrados, diferentes técnicas, creatividad pura y buen gusto son esenciales para que llegar al objetivo final, a la meta deseada.

Reciben a Revista La Mirada y cuentan detalle de uno de los eslabones de la obra de reacondicionamiento del carrousel.

Contame de la reparación de los animales del Carroussel

Hasta ahora hemos reparado una gran parte de las 23 en total. Vamos contra reloj porque el tiempo nos apremia. Empezamos en el mes de Marzo y el tema es que todo es muy lento además de que las que estamos realizando esta tarea, también tenemos otros compromisos y surgen demoras.

¿Se trabaja muchas horas al día?

Estamos unas 2 horas por día. Es una actividad que estás parada y terminás dolorida. Hace 26 años que pintamos estas mismas piezas, con un grupo de gente más amplio. Éramos alrededor de 8 personas y se le hizo un trabajo mucho más profundo porque hacía mucho que no se las pintaba. Notamos en esa oportunidad que le habían ido poniendo pintura sobre pintura y tuvimos que sacar todo hasta llegar a la madera. Ahora es distinto, porque se le hace un lijado una vez que fueron reparadas por el carpintero. Había algunas de las figuras que tenían algunos pedazos salidos y por eso hubo que repararlas. Y en nuestro caso, las lijamos sin llegar a la madera. Fueron solo impurezas.

Y se trabajan en varios colores, no?

Sí. En realidad, el trabajo lleva una base una vez que fue terminado de lijar. Y después se pone el óleo y por último se lo barniza para protegerlo. También pasa que el óleo tarda un poco en secar y nos complica. Nosotros lo que sí hacemos es respetar los colores de origen, son los colores que tenían los elementos cuando los encontramos por primera vez que se los rasqueteó. Esos colores se respetan, no son invento nuestro.

¿Hay alguna otra tarea además de reparar a las figuras?

Sí, además de reparar a los animales, también tenemos que arreglar los paneles que les falta. Son algunas piezas que se repararán. Nosotros tenemos que tener todo listo para el 10 de Noviembre. Por suerte, con la llegada de la Primavera, los tiempos de secado son distintos, más rápidos y a uno el trabajo le rinde de mejor manera.

¿Qué representa en tu caso este tipo de trabajo?

Es algo muy lindo. Cuando lo hicimos anteriormente hace 26 años, lo disfrutamos muchísimo. Fue un grupo de trabajo muy lindo. En esa vez, empezamos en Diciembre con los trabajos así que nos pasamos las vacaciones de verano pintando. Íbamos todos los días a pintar al Club de Leones. Fue hermoso y ahora cuando Carlos (Miramont) nos convocó, le dije que sí siempre y cuanto también viniera Nancy. Para una sola persona era mucho y además porque creo que este tipo de trabajo, haciéndolo acompañada, podría salir de mejor manera. Se siente algo especial trabajar en este carroussel, por la historia del carrusel. Es una obra de arte. Yo estoy muy agradecida al Club de Leones por su convocatoria, estoy muy orgullosa.

Nancy Vargas, ¿qué sentís vos?

Con Alicia hemos compartido no solo el trabajo sino la vida y trabajar con ella es una sensación muy especial. Nos conocemos de chicas y la vida siempre nos tuvo juntas. Yo me fui y al volver, ella me sugirió hacer esto y para mí es todo un orgullo. Pasar una pincelada por estas piezas es bárbaro. Y es volver a repetir la historia de hace 26 años.

Y es una responsabilidad poder mantenerlo, no?

Sí, el Club de Leones ha defendido y han tenido al carrusel de una manera muy especial. Es muy lindo poder ver las piezas terminadas. Estuve en un cumpleaños de un nene y poder ver las piezas terminadas es realmente increíble. Es un trabajo arduo y hay que hacerlo a consciencia. Son piezas artesanales y lleva mucho tiempo cada parte. Todo el carrousel está tallado en madera parte por parte, pieza por pieza. Es un placer hacer esto.