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Cómo elegir las zapatillas

Hay zapatos y zapatillas para todos los gustos. Pero cuando se trata de elegir el calzado para los chicos no alcanza con buscar que sean cancheros, resistentes y lindos. Hay una lista de características que hay que conocer para cuidar la pisada y la columna de nuestros hijos.

Los zapatos y zapatillas son los calzados más elegidos para los chicos, pero no siempre son lo que parecen. Más allá de las modas, los diseños novedosos y las marcas, hay algunas características que los hacen beneficiosos o contraproducentes cuando se trata de calzar a los pequeños.

Una de las inquietudes más frecuentes de los padres es el pie plano. En realidad, no debería ser motivo de preocupación, pero sí de prevención. “Todos los seres humanos nacemos con pies planos, ello es debido a la hipotonicidad de los tejidos y al exceso de grasa plantar. La estructura del arco plantar se va desarrollando cuando comenzamos a deambular”, explica el doctor Oscar Aníbal Cerviño, traumatólogo infantil del Sanatorio de los Arcos.

Y agrega que el aspecto plano del pie es usual hasta la edad de 4 años, y el arco se suele ir profundizando hacia la adolescencia. “Por lo tanto, cuanto menos soporte rígido externo (calzados muy armados) tengan en esos primeros años, más trabajarán los músculos intrínsecos del pie, más se atrofiara la grasa plantar y, en consecuencia, más posibilidad de formar un buen arco plantar tendremos”, desarrolla.

Un calzado para cada necesidad

El zapato ideal para un niño en crecimiento es el que da la sensación de “pie descalzo”. “A la hora de elegir el calzado deportivo para los chicos en edad escolar debemos tener en cuenta varios detalles: que sea apropiado para la actividad deportiva que va a realizar, que el calle sea el correcto, y la suela indicada para el deporte que se practica”, señala la quiroprácticaLuciana Laino, de la Clínica de la Columna.

El doctor Lynn Staheli, del Childrens Hospital de Seattle, es quizás quien más ha investigado y escrito sobre este tema -aporta el doctor Cerviño-, y resume su experiencia describiendo el calzado ideal:

* Debe ser discretamente más grande que el tamaño del pie (si es corto, dificulta el crecimiento de los dedos; si es largo, hace al niño más torpe).

* Blando y liviano para facilitar la marcha.

* Flexible para permitir el libre movimiento del pie y trabajo de los músculos intrínsecos.

* Aireado y poroso para permitir la transpiración del pie.

* Sin elevación del talón.

* La suela no debe ser extremadamente lisa (para no patinar), ni súper rugosa (para no trabarse).

* La presencia o no de arco no tiene importancia.

Las zapatillas no son todas iguales

Con respecto a la elección de zapatillas para la práctica deportiva, se debe tener en cuenta que el calzado debe proteger de las lesiones, permitir la práctica del deporte con comodidad y adaptarse a las características propias del pie y de cada actividad en cuestión.

“El calzado para tenis debe ser ancho, con suela plana y flexible, dado que es un deporte que exige frenadas y avances rápidos y seguros. Se aconseja que sea acordonado y que termine en el tobillo, lo cual dará estabilidad pero sin quitar movilidad al mismo”, detalla el doctor Fernando G. Troilo, especialista en Medicina y Cirugía del pie.

En el caso del fútbol, el botín, en sus diferentes versiones, debe asegurar el pie evitando lesiones por impacto directo y permitiendo el manejo de la pelota durante el juego. “Debe contar con una cobertura en la parte superior que disminuye los impactos y tener “tapones” en sus distintas versiones que permiten mejor adherencia a los distintos terrenos de juego, facilitando los movimientos de giro y desplazamientos del ante pie, sin producir lesiones en la rodilla (ligamentos o meniscos)”, explica el doctor Troilo.

“En básquet la zapatilla debe ser alta para proteger el tobillo de las torceduras en los saltos, con buena amortiguación y suela adecuada como para permitir los giros y la velocidad que el juego exige”, aconseja.

El running es un tema aparte. “La zapatilla debe ser liviana, con adecuado sistema de sujeción y de amortiguación. Esto no implica que deba tener cámara de aire, éstas suelen ser muy costosas y no siempre traducen la necesidad del corredor”, advierte.

Prevenir es la consigna

Las consecuencias de usar calzado inadecuado son diversas y son duraderas. “Es bien conocida la frase que dice que “el dolor de los pies se expresa en la cara”. “En este sentido, el calzado lo debe elegir nuestro pie y no nuestro gusto o la moda de turno”, señala el doctor Troilo. No se debe pretender corregir deformidades o suplir tratamientos mediante el calzado. “El uso de zapatos duros, con contrafuertes y suela rígida por ejemplo en el intento de tratamiento de un pie plano, sólo conducirá a producir lastimaduras, incomodidad en la marcha y, en definitiva, peores consecuencias a mediano y largo plazo”, concluye.

Fuente: Clarín