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UN MOMENTO DE POESÍA…

Está solo. Para seguir camino…

Está solo. Para seguir camino
se muestra despegado de las cosas.
No lleva provisiones.
Cuando pasan los días
y al final de la tarde piensa en lo sucedido,
tan sólo le conmueve
ese acierto imprevisto
del que pudo vivir la propia vida
en el seguro azar de su conciencia,
así, naturalmente, sin deudas ni banderas.

Una vez dijo amor.
Se poblaron sus labios de ceniza.

Dijo también mañana
con los ojos negados al presente
y sólo tuvo sombras que apretar en la mano,
fantasmas como saldo,
un camino de nubes.

Soledad, libertad,
dos palabras que suelen apoyarse
en los hombros heridos del viajero.

De todo se hace cargo, de nada se convence.
Sus huellas tienen hoy la quemadura
de los sueños vacíos.

No quiere renunciar. Para seguir camino
acepta que la vida se refugie
en una habitación que no es la suya.
La luz se queda siempre detrás de una ventana.
Al otro lado de la puerta
suele escuchar los pasos de la noche.

Sabe que le resulta necesario
aprender a vivir en otra edad,
en otro amor,
en otro tiempo.

Luis García Montero De “Habitaciones separadas”

 

NOVEDADES BIBLIOGRAFICAS

adonde-vuelan-las-golondrinas-elizabeth-bowman-vestales-484211-MLA20509268440_122015-O¿Qué lleva a un hombre a la crueldad con otro hombre? ¿Qué lleva a una sociedad a esclavizar a sus semejantes, a tratarlos con desprecio, a considerarlos una mercancía? Esas preguntas son las que se hace Rebecca Hale cuando llega desde Inglaterra al sur de los Estados Unidos, a Old Oak, una plantación en la que el maltrato es moneda corriente, en la que la crueldad se exhibe como un trofeo. Contratada para trabajar como institutriz, Rebecca debe lidiar con el carácter irascible del dueño de la hacienda y con el orgullo sureño que no termina de aceptarla como una igual.

A pesar de los castigos y de las persecuciones a los esclavos que se escapan, las ideas abolicionistas de libertad e igualdad se extienden, y la disparidad entre el Norte y el Sur hace que el país esté a punto de la fractura. No del todo ajena a la inminencia de una guerra, conmiserada de los esclavos, Rebecca los visita en sus barracas para llevarles la comida que les es escatimada, el abrigo que falta, la compañía que borra las fronteras entre blancos y negros. En esas circunstancias de desasosiego, encontrará en el hermano del dueño de la plantación y conocido abolicionista un par con quien compartir ideas, anhelos y ver llegar las golondrinas que vuelven todos los años.
Cuando estalle la Guerra de Secesión, sin embargo, lo que quedará será la desolación, el abandono, y los protagonistas de esta historia deberán dispersarse, aunque muchos de ellos intenten volver de esa diáspora.

Elizabeth Bowman ha escrito una novela que retrata la crueldad del hombre con el hombre, los horrores de la guerra, las ideas de libertad. Adonde vuelan las golondrinas es una historia de un tiempo y sus protagonistas, una profunda reflexión sobre la condición humana.

 


la-sombra-de-su-secretoSin pensarlo, sin proponérselo, el conde de Falmouth se topa con la persona indicada. Busca a alguien que pueda educar a su hermano, un muchacho tímido, reservado, hasta hosco, que es el heredero del condado, luego de que la familia del conde sufriera un fatal accidente. Sin proponérselo, entonces, se encuentra con Emily Browning, que trabaja como redactora de cartas para los que no saben escribir, y decide contratarla. Pese a la aprensión que le provoca en un primer momento, pese a que el conde le parece una persona oscura, de carácter intratable, que siempre quiere tener la razón, Emily acepta porque mudarse a la residencia del noble es la mejor forma de conseguir un sustento para ella y para su hermana, ambas huérfanas, además de la posibilidad de mantener oculto el secreto que la acompaña, que la ensombrece.
Ubicada en Falmouth Manor, para sorpresa de todos, la muchacha trabará una excelente relación con Alexander, el díscolo heredero. Además, noche tras noche, en cada una de las charlas con el conde, en las sucesivas partidas de ajedrez, vencerá la desconfianza inicial, descubrirá que, sin proponérselo, el conde la atrae como nunca le había sucedido y que él también guarda un secreto.
Claudia Cardozo ha escrito una novela llena de matices, de luces y sombras, de personajes secundarios que dejan huella en la trama; ha escrito, en definitiva, sobre dos personas que tienen que vencer aquello que, por formar parte de un oscuro pasado, les impide escuchar lo que el deseo y el regocijo quieren decirle.

 



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Un hombre llora la muerte de su mujer en la ciudad en la que la conoció. Está en Florencia, rodeado de recuerdos y monumentos, de calles laberínticas sin sentido, de obras de arte y turistas. Ha viajado desde Buenos Aires para tirar las cenizas de su esposa al Arno; ha decidido cumplir con las disposiciones finales que ella le dejó.
Abatido, Simón Heredia regresa al hotel decidido a dormir y marcharse al día siguiente. Entonces la ve: una mujer casi idéntica a su esposa; idéntica a la pareja que él habría querido: igual de bella que la que acaba de despedir, pero más solícita, frágil, compañera. Por un instante, cree que es mentira, que no puede ser cierto, que se trata de una alucinación. Sin embargo, ella es real, se llama EloisaManfredi. Y desaparece luego de conocerlo.
Así comienza esta impactante novela de suspenso; así comienza un juego lleno de dudas y de elementos sorprendentes hasta la última página, en el que nada es lo que parece; en el que la trama devela un sinnúmero de espejos y de correspondencias; en el que la acción, en plena guerra fría, se llena de agentes y doble agentes que quieren robar un secreto informático que Heredia posee; en el que Eloisa entra y sale de la vida de Simón para sembrar sospechas acerca de quién es y qué quiere; en el que el amor también puede ser una perversión.
Con una prosa afilada, con un manejo preciso de la intriga, Luis Carranza Torres construye una novela de suspenso perfecta, que mantiene en vilo al lector y que le ha valido el Premio Leer y Leer. 

 


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Puerto de Sanlúcar de Barrameda, España, septiembre de 1581. Caterina dellaVecchia ha visto a sus padres quemarse en la hoguera de la Inquisición. Todavía recuerda, todavía se despierta por las noches azorada, en un grito, con la memoria viva de la pira que llamea en su retina. Junto a su hermano y a su primo han decidido embarcarse en la expedición que remontará el océano para poblar el estrecho de Magallanes. Solo esa tremenda distancia garantiza el olvido.

Álvaro Méndez de Quijada y Ulloa también anhela la distancia que garantiza el olvido. La muerte de su mujer y de quien consideraba su hermano lo han expulsado de la tierra que lo vio crecer. En la misma embarcación que Caterina, deberá sortear, junto a otros memorables descastados –el moro Benito García, Lucrecia Guzmán que huye de un prostíbulo, la familia Pontevedra– las vicisitudes de la travesía: naves que zozobran, puertos insólitos, muerte, amor. Y, al final, esa tierra incomparable y hostil, habitada por gigantes y fogatas.

Tarde comprendían que aquellas tierras remotas no les pertenecían. La naturaleza sabia había tratado de advertírselo; más de dos años empeñados en llegar al confín que los rechazaba, en el transcurso tantas vidas perdidas. La historia escrita con nombres que nadie, jamás, conocería. Y ellos, que avanzaban con el último gramo de fe. Sin embargo aquel fuego a lo lejos decía otra cosa: la vida se abría camino en los confines del mundo. Otra cultura, otra raza; hombres, mujeres y niños danzando alrededor de una hoguera que pretendía alcanzar el cielo y dejar en él sus plegarias.

Basada en la verdadera historia de los primeros colonizadores de Tierra del Fuego, Silvana Serrano ha escrito una novela que recrea con pericia la vida de quienes son capaces de arriesgarlo todo para comenzar de nuevo.


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